El testimonio de Inmaculada

“La salvación no era un lugar o una persona a donde ir para evadirse o en la que apoyarse para levantarse. La salvación era una actitud mía tan propia e individual como irrepetible e intransferible pero común a todos los valientes que han tenido que vencer alguna batalla en su vida para seguir viviendo y testimoniar dónde se debe de buscar la salvación: el hombre que se rinde sólo conoce su miseria”.

Inmaculada