La prevención antes, durante y después del cáncer: cuando el tratamiento también ayuda a prevenir
No todo depende del estilo de vida: en escenarios concretos, estrategias terapéuticas con evidencia —como radioterapia o inmunoterapia cuando corresponde— pueden reducir o retrasar recaídas y ampliar el tiempo sin progresión. La clave es un plan coordinado y adaptado a cada caso.
Febrero, Mes de la Prevención, y el 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, suelen concentrar mensajes imprescindibles: hábitos saludables, cribados, diagnóstico precoz. Pero si queremos que el mensaje sea realmente útil, conviene ampliarlo: la prevención no es solo “antes”. También es durante y después del tratamiento: desde la planificación clínica, pasando por el acompañamiento y el control de efectos adversos, hasta el seguimiento y el cuidado a largo plazo.
En España se estiman 296.103 nuevos diagnósticos de cáncer en 2025. Detrás de esa cifra hay muchas realidades, y una de ellas crece: las personas que, mientras atraviesan el tratamiento o tras completarlo, necesitan respuestas muy concretas. Ya no es solo “¿cómo me cuido?”, sino “¿cómo reduzco el riesgo de recaída?, ¿qué controles necesito?, ¿cómo manejo efectos tardíos?, ¿qué decisiones clínicas pueden protegerme a medio y largo plazo?”.
“La prevención no se limita al ‘antes’”, explica el Dr. Felipe Couñago, oncólogo radioterápico y director médico de GenesisCare España – Oncología Radioterápica e Investigación. “Cuando una persona recibe un diagnóstico, la prevención también significa planificar bien el camino: empieza con hábitos y detección precoz, continúa en la decisión del tratamiento y en cómo se acompaña durante el proceso, y se consolida después con seguimiento y cuidados”.
Un plan de prevención en tres tiempos: antes, durante y después
Hablar de prevención de forma completa implica entenderla como un plan que se construye en tres momentos:
- Antes: reducir factores de riesgo, impulsar hábitos saludables y participar en cribados.
- Durante: tomar decisiones terapéuticas basadas en evidencia, prevenir y manejar complicaciones, coordinar especialistas y cuidar la tolerancia para proteger calidad de vida.
- Después: seguimiento estructurado, abordaje de efectos tardíos, rehabilitación, apoyo emocional, y hábitos sostenibles que ayuden a reducir riesgos
Cuando el tratamiento también protege el “durante y después”
Y aquí está el aspecto diferencial —y el menos presente en la conversación pública—: en determinados tumores, algunos tratamientos no solo tratan el presente; también ayudan a reducir o retrasar recaídas o progresión, siempre cuando están indicados y bien seleccionados. En la práctica, esto significa ganar tiempo con la enfermedad controlada.
“Durante años hemos explicado la prevención como si fuera solo ‘antes del diagnóstico’”, subraya Couñago. “Pero prevenir también se decide en la consulta y desde la decisión terapéutica, incorporando las opciones que han demostrado aportar más control de la enfermedad en cada caso —por ejemplo, radioterapia o inmunoterapia cuando están indicadas—, porque eso puede reducir o retrasar recaídas”.
Evidencia con impacto en vida real: cáncer de pulmón estadio III
Un ejemplo especialmente sólido es el cáncer de pulmón no microcítico en estadio III. Un análisis con datos reales en España, basado en 1.505 pacientes atendidos entre 2018 y 2022 en 35 servicios de oncología radioterápica, observó que añadir inmunoterapia (durvalumab) tras completar quimioterapia y radioterapia se asocia a un salto clínico relevante: la supervivencia media pasó de 19 a 40 meses y el tiempo sin progresión de 8,4 a 20,8 meses.
“Ver que la supervivencia se eleva de 19 a 40 meses y que el control de la enfermedad se duplica con inmunoterapia es especialmente relevante”, señala Couñago.
En términos de prevención “durante y después”, la lectura es clara: más tiempo sin progresión significa, en muchos casos, más tiempo con estabilidad, con margen para recuperar vida y con menos probabilidad de reactivación temprana.
Radioterapia: control, rescate y tolerancia (también prevención “durante y después”)
La radioterapia entra aquí no como “tecnología”, sino como estrategia clínica: para reducir el riesgo de reaparición local en situaciones seleccionadas o como tratamiento de rescate cuando la enfermedad vuelve a mostrar actividad. Y, cada vez más, con un foco que importa mucho en el “durante y después”: eficacia y tolerancia.
Un caso muy comunicable es el ensayo URONCOR 06-24, desarrollado en 17 hospitales españoles. El estudio compara dos estrategias en cáncer de próstata tras cirugía, cuando se indica tratamiento hormonal junto con radioterapia de rescate: 24 meses frente a 6 meses, buscando mantener eficacia con menos carga de efectos secundarios. El ensayo prevé 534 pacientes y ya se habían incorporado más de 240 en el momento de la comunicación de resultados iniciales.
“Estamos viendo que los pacientes toleran bien el tratamiento más corto, sin complicaciones importantes, y con un buen control de la enfermedad”, explica Couñago, investigador principal del estudio. “Si se confirma en los próximos análisis, estaremos ante una oportunidad real de mejorar la atención y reducir el impacto del tratamiento en la vida diaria”.
“Prevenir recaídas también es evitar toxicidad evitable”, resume Couñago. “Cuando ajustamos duración, intensidad y estrategia al perfil del paciente, protegemos control oncológico y también el ‘durante y después’”.
Este enfoque, que hoy busca dar respuestas más completas a lo largo de todo el proceso oncológico, es también reflejo de una trayectoria. En el año en que GenesisCare celebra su décimo aniversario en España, seguimos aprendiendo de cada paciente y cada avance, con la convicción de que prevenir también es acompañar, adaptar y cuidar, más allá del momento del diagnóstico.
Por qué este enfoque importa especialmente en febrero
En el Mes de la Prevención, ampliar el marco significa dar un mensaje más completo y útil: la prevención es antes, pero también es durante y después. Continúa con un plan que combina seguimiento, rehabilitación, hábitos sostenibles y, cuando está indicado, tratamientos que han demostrado prolongar el control de la enfermedad.
“Febrero es una oportunidad para mejorar la conversación”, concluye Couñago. “Prevención es antes, sí. Pero también es durante y después: seguimiento coordinado, plan realista y acceso a estrategias terapéuticas que han demostrado reducir o retrasar recaídas cuando corresponda. Eso merece más visibilidad”.
(Este artículo es informativo y no sustituye el criterio del equipo asistencial. Cada caso requiere valoración individual.)
Fuentes oficiales y de referencia
- SEOM / REDECAN: Las cifras del cáncer en España 2025 (estimación de incidencia: 296.103 casos).
- INE: Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte (último dato disponible; tumores como principal causa).
- IARC / OMS (GLOBOCAN 2022): prevalencia a 5 años y carga de cáncer en España (Global Cancer Observatory).
- OMS: Resolución WHA70.12 sobre prevención y control del cáncer
- UICC – World Cancer Day: campaña 2025–2027 (“United by Unique”) y marco de atención centrada en la persona.
- SEOM: recomendaciones sobre hábitos y salud durante y después del cáncer (prevención y estilo de vida en supervivencia).
- SEOR (Sociedad Española de Oncología Radioterápica): evidencia y actividad científica presentada en congreso (póster sobre radioterapia adaptativa guiada por RM y cuidados asociados, presentado en entorno SEOR).
- Estudio multicéntrico en España (vida real) en cáncer de pulmón estadio III: cohorte de 1.505 pacientes y 35 servicios; resultados de supervivencia y tiempo sin progresión con inmunoterapia tras quimio-radioterapia.
- Ensayo URONCOR 06-24 (España): estudio multicéntrico en cáncer de próstata (17 hospitales; 6 vs 24 meses de hormonoterapia + radioterapia de rescate; estado de reclutamiento y resultados iniciales).